miércoles, 11 de diciembre de 2013

De cuando Melina se copia una idea super de otro blog y la convierte en una cagada cuando la hace ella.

Comienzo con: estaba leyendo un blog que se llama violenciaschiquitas.blogspot.com, verán, queridos lectores inventados (por que ustedes no me leen, de hecho, no sé si existan) que la autora de ese blog es una chica, con quien en mis mozos años llevé un curso de literatura en la preparatoria.
Entonces, la leía y pensaba "CHUCHA MADRE! me parezco a ella" y de repente leí, que a ella le deprimen los cumpleaños y me sentí feliz, y han de pensar "Pinche culera que se pone feliz con desgracias ajenas" PUES NO! no avienten la primera piedra, Bitches, lo que me puso feliz fue saber que no era única.
Y no es que en realidad me sienta única o esculpída por los Dioses, no señor, lo que sucede es que con frecuencia cuando cumplo años me deprimo, y por alguna estúpida razón, la gente a mi alrededor cuando va a cumplir años se vuelve estúpidamente feliz.
Entonces también leí una de sus notas que se llamaba "25 antes de los 25"o algo así, y me puse a pensar que tengo 6 meses con 18 días para cumplir 25 cosas que quiera hacer antes de mis 25 años.
Yo no soy tan extrema como para copiar su lista completa, que incluye hacerse un tatuaje y leer a Tolkien. Pero algo hay en mi que acepta los retos.

1. No llorar cuando firme mi divorcio.
2. No llorar cuando mi hija me pregunte por qué no vivimos con su papá.
3.No llorar por sentirme culpable de la incomodidad de mi hija.
4. Fumar menos.
5. Beber más.
6. Ver a mis amigos de la facultad al menos una vez a la semana.
7. Si termina mi relación actual, POR FAVOR, disfrutar un tiempo de soltera.
8. No cortar mi cabello.
9.No decolorarlo.
10. No dejes los anticonceptivos.
11. Dejar de morderme las uñas.
12. Ir a todos los conciertos que se pueda.
13. Pelear menos con mi  Madre.
14. Ignorar menos a mi Padre.
15. Dejar de decir YOLO
16. Administrar el dinero
17. Comenzar a amueblar la casa.
18. Manejar bien mi estúpido carro.
19. No cortarle el cabello a mi hija
20. Perder 5 kilos (Como si no fuera una indisciplinada)
21. Comer más vegetales.
22. Dejar el refresco.
23. No vivir peleada con los E-books.
24.Recuperar viejas amistades.
25. Dejar de tener miedo.

Y ese es mi reto.

Gracias

Peso de los años

Pienso en las oportunidades que nunca me di, ahora que se acaba el año. En 6 meses y 18 días cumplo 25 años.

25 años que por si no lo saben, es 1/4 de siglo, y el promedio de vida que recuerdo es de 3/4 de siglo, osea, que mi tercera parte de vida ha sido vivida.

Tengo una carrera, que me tardé 1 año después de graduada en ejercer, tengo una hija de 5 años que me pregunta por su papá con una frecuencia incómoda, su papá, de quien me estoy divorciando ha pasado por todas las etapas, negación, enojo, culpa y cualquier otra reacción ante la pérdida.

Yo también las tuve. En algún momento pensé que mi felicidad importaba una mierda si mi hija estaba feliz, pero si eso pasaba, ella también iba a ser infeliz, por que mi pobre hija hubiera credio viéndome ser una mártir.

Tengo 25 años, quisiera hacerme un tatuaje, una fina sesión de fotos desnuda, tener un estilo Pin Up perpetuo, viajar de mochilazo, meterme a la sierra. Y todas esas cosas que quiero hacer, las tengo que hacer el sábado o domingo, días que mi hija está con su padre, y luego pienso "Ya tienes 25 años, no estás para esas cosas"

Y tengo 24 todavía.

martes, 10 de diciembre de 2013

De cuando Melina confiesa que está bien madreada y no quiere cumplir años


Se que un día te dije que jamás iba a fallarte pero hoy no sé ni en donde estoy...

Era una vida normal. Ni muy muy ni tan tan.
Vivíamos juntos, pero no revueltos. Compartíamos la cama, pero no el espacio. Era increíble la rapidez con la que crecimos.
Teníamos 17 años cuando decidiste casarte conmigo. Dijiste "Casémonos" y yo estaba tan enamorada que dije "Seguro" pero con ese tono de quien dice las cosas que no importan si se hacen o no. Por que no me importaba hacerlo. Me importaba estar contigo, besarte por las mañanas, hacerte café, jugar con tus manos, comerme tus ojos, lamerte las heridas, curarte la psoriasis.
¿Que pasó con eso?
Pasó que tengo 24 años, y no quiero lo mismo que queria a los 17. Quiero un vestido blanco que ya no iba a usar, a ti no te interesaba casarte. Quiero otros dos bebés, gorditos, cachetes rosados y que su papá me ayude a cuidarlos. Quiero una escuela que enseñe Arte, Francés o Alemán para la hija que ya tengo.
Yo te quería a ti. Yo te amaba. Y fui una cobarde. A la primer carencia huí, fui a ser besada y abrazada, por que mi carencia no era material. No me faltaba ropa, no me faltaban zapatos, me faltaba amor.
Y sí, fui injusta, no quise molestarte con mis ganas de romance, y mejor me fui con algien a quien no molestaba mi amor, ni mi necesidad de empalagarme y acurrucarme. Pero me conoces, mis exigencias de amor y atención son demasiado para casi cualquiera.
Tu solo ocupabas vacaciones. Cojerte a alguien. Más joven, bonita, tonta. Alguien manipulable.
A veces pienso que me gustan como tu. Solo románticos para conseguir abrirme las piernas. Halagos elaborados y cenas románticas antes del sexo.
Me hiciste dura. Te odio.
Si te contara que me fui perdiendo en el camino. Ya no me reconocerías, te caería mal, yo misma me detesto. Pero así pasa a veces. No es que te ame a ti. No es que no lo ame a él. Es que, nadie nunca ha sabido hacer por mi lo que tu hacías. El leerme, criticarme constructivamente, el decir "no estas subiendo de peso, hasta te ves más bonita, tienes mas pierna" O quizá solo te gustaban obesas. No sé.
Soy tan insegura.
Creo que esto es más para confesar lo que nunca podría decirle a Él, por que a Él le tengo un poco de miedo.
Estaba tan enamorada, te amé tantísimo, contigo fui tan valiente. Que ahora quizá solo sea una cobarde, corazón cabeza dura, seca... Y lo peor de todo, Gorda.

El siguiente año cumplo 25 años, y me veo como de 30. Me siento como de 40 y mi corazón duele como 60 años de penas de amor.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Capítulo 1: De cuando Melina decidió por que luchar.

Melina se levantó con las mismas ganas de siempre, ninguna. Y se arregló como sabe hacerlo, una cola de caballo, bien alta y cepillada. Su cabello largo y marrón le ayudaba a que ese peinado le quedara bien siempre. Ella no era precisamente una de las chicas a las que le gusta arreglarse.

Caminó por la calle hacia el transporte público, su auto llevaba meses en reparación, y aun que hastiada de tener un carro que no usa, pasear por la ciudad, viendo el mundo del que se pierde cuando maneja, no estaba tan mal.

En el camino se topó cosas que no había notado. Como que el sol cala mas entre las nubes en un día con cielo cerrado de lo que cala en una tarde de verano.  Y también notó que se estaba haciendo vieja.

¿Que tan viejos somos cuanto tenemos 25 años?

Los conciertos ya no me emocionan, la ropa solo es tela, las pertenencias son mis dueñas

De pronto se ve a ella misma dentro de una película noventera existencialista. El problema de nuestra era, es que ya no tenemos por que luchar. Las revoluciones pasaron de moda. La computadora nos dice "ahora son revoluciones cibernéticas", pues, malas noticias, nadie le hace caso a la gente que se queja en su facebook.

Melina nació en el tiempo equivocado. Los 60s la gente luchaba por cosas reales, la Paz, la Equidad de Género, el Reconocimiento de sus Derechos. Pero ahora ¿Que hacemos? ¿Cual es nuestra batalla? Tener mas dinero, para comprar más cosas, casas mas grandes, autos más lujosos y pagarlos de por vida. Eso no le interesaba.

El nacer en el momento equivocado le trajo mas problemas a Melina que solo la inconformidad. Saber que su momento en el mundo avanzaría rápido la obligó a acelerar. Fue niña, fue niña en serio. Trepó los árboles hasta los 10 años, se raspó las rodillas hasta los 11. Y de repente, sucedió. Ya había crecido.

Cuando creces piensas que todo el mundo está mal, y nunca estás mas equivocado. Entonces buscas lo que ya discutimos: Luchar. Pero ¿cual es tu motivo? ¿Por que luchar en un mundo en el que todo está conquistado? ¿Que armas usarás?

Crecer a los 12 está del nabo, más cuando nadie te hace caso, eres muy joven para interesarle a alguien, pero muy viejo para subirte a los juegos del Carl's Jr. Entonces cuestionas todo. Por que te frustra la respuesta "Cuando tengas mi edad, sabrás". Ni madres, yo quiero saber ahora.

Comienzas entonces con una simple pregunta en la clase de religión. ¿Dios nos ama a todos, Señorita Aguillón?. La señorita Aguillón era un caso, vivía sumergida en sus Santos, sus Rosarios y sus alabanzas. La respuesta obvia de una maestra de colegio católico, fue un "Si", entonces viene la siguiente. ¿A todos, en serio, sin importar nada? De nuevo, y con fastidio Miss Aguillón contestó que si. ¿Incluso a los homosexuales y a las madres que abortan?

-Los homosexuales, Melina, son una aberración, Dios no los ama por que no son su creación, son creación del Diablo.
-¿Entonces nacen así?
-No nacen, se hacen.
-Pero usted dijo que eran creación del diablo.
-El Diablo les dijo que hacer y como hacerlo, pudieron decir que no, pero no se negaron.
-¿Pero en algún momento fueron niños, y si nunca amaron a alguien del sexo opuesto?
-Si pueden amar a otra persona que es igual de aberrante que ellos ¿Por que no amar a Dios, que es perfecto, y seguir sus enseñanzas?
-¿Entonces Dios odia a los homosexuales?
-Si, los odia.
-¿Me puede decir en que parte de la biblia dice que Dios odia? Por que puedo decirle en cuales dice que mi papá puede venderme si quiere.
-¿Por que de pronto te nacen dudas con respecto a Dios y los homosexuales?
-Es que creo que estoy enamorada de una chica.

Esa cara no la olvidará nunca. El asco y la compasión mezcladas en una misma mirada. Melina estaba jugando, jugando a desafiar. Ese día, Melina sería reconocida como la pequeña niña lesbiana de la escuela católica. Cosa que ella sabía era mentira. Pero que durante un ciclo escolar le valieron horas de clase perdidas y justificadas, por que de entre los beneficios que tenía esa pequeña escuela, era terapia psicológica.

Para ser el año 2001, al psicólogo no le había llegado la notica, de que ser homosexual ya no era una enfermedad.

Mi vida, cuando la viví, me parecía tan aburrida. Ahora que la recuerdo, me hace pensar que me la pasé con madre.