Melina se levantó con las mismas ganas de siempre, ninguna. Y se arregló como sabe hacerlo, una cola de caballo, bien alta y cepillada. Su cabello largo y marrón le ayudaba a que ese peinado le quedara bien siempre. Ella no era precisamente una de las chicas a las que le gusta arreglarse.
Caminó por la calle hacia el transporte público, su auto llevaba meses en reparación, y aun que hastiada de tener un carro que no usa, pasear por la ciudad, viendo el mundo del que se pierde cuando maneja, no estaba tan mal.
En el camino se topó cosas que no había notado. Como que el sol cala mas entre las nubes en un día con cielo cerrado de lo que cala en una tarde de verano. Y también notó que se estaba haciendo vieja.
¿Que tan viejos somos cuanto tenemos 25 años?
Los conciertos ya no me emocionan, la ropa solo es tela, las pertenencias son mis dueñas
De pronto se ve a ella misma dentro de una película noventera existencialista. El problema de nuestra era, es que ya no tenemos por que luchar. Las revoluciones pasaron de moda. La computadora nos dice "ahora son revoluciones cibernéticas", pues, malas noticias, nadie le hace caso a la gente que se queja en su facebook.
Melina nació en el tiempo equivocado. Los 60s la gente luchaba por cosas reales, la Paz, la Equidad de Género, el Reconocimiento de sus Derechos. Pero ahora ¿Que hacemos? ¿Cual es nuestra batalla? Tener mas dinero, para comprar más cosas, casas mas grandes, autos más lujosos y pagarlos de por vida. Eso no le interesaba.
El nacer en el momento equivocado le trajo mas problemas a Melina que solo la inconformidad. Saber que su momento en el mundo avanzaría rápido la obligó a acelerar. Fue niña, fue niña en serio. Trepó los árboles hasta los 10 años, se raspó las rodillas hasta los 11. Y de repente, sucedió. Ya había crecido.
Cuando creces piensas que todo el mundo está mal, y nunca estás mas equivocado. Entonces buscas lo que ya discutimos: Luchar. Pero ¿cual es tu motivo? ¿Por que luchar en un mundo en el que todo está conquistado? ¿Que armas usarás?
Crecer a los 12 está del nabo, más cuando nadie te hace caso, eres muy joven para interesarle a alguien, pero muy viejo para subirte a los juegos del Carl's Jr. Entonces cuestionas todo. Por que te frustra la respuesta "Cuando tengas mi edad, sabrás". Ni madres, yo quiero saber ahora.
Comienzas entonces con una simple pregunta en la clase de religión. ¿Dios nos ama a todos, Señorita Aguillón?. La señorita Aguillón era un caso, vivía sumergida en sus Santos, sus Rosarios y sus alabanzas. La respuesta obvia de una maestra de colegio católico, fue un "Si", entonces viene la siguiente. ¿A todos, en serio, sin importar nada? De nuevo, y con fastidio Miss Aguillón contestó que si. ¿Incluso a los homosexuales y a las madres que abortan?
-Los homosexuales, Melina, son una aberración, Dios no los ama por que no son su creación, son creación del Diablo.
-¿Entonces nacen así?
-No nacen, se hacen.
-Pero usted dijo que eran creación del diablo.
-El Diablo les dijo que hacer y como hacerlo, pudieron decir que no, pero no se negaron.
-¿Pero en algún momento fueron niños, y si nunca amaron a alguien del sexo opuesto?
-Si pueden amar a otra persona que es igual de aberrante que ellos ¿Por que no amar a Dios, que es perfecto, y seguir sus enseñanzas?
-¿Entonces Dios odia a los homosexuales?
-Si, los odia.
-¿Me puede decir en que parte de la biblia dice que Dios odia? Por que puedo decirle en cuales dice que mi papá puede venderme si quiere.
-¿Por que de pronto te nacen dudas con respecto a Dios y los homosexuales?
-Es que creo que estoy enamorada de una chica.
Esa cara no la olvidará nunca. El asco y la compasión mezcladas en una misma mirada. Melina estaba jugando, jugando a desafiar. Ese día, Melina sería reconocida como la pequeña niña lesbiana de la escuela católica. Cosa que ella sabía era mentira. Pero que durante un ciclo escolar le valieron horas de clase perdidas y justificadas, por que de entre los beneficios que tenía esa pequeña escuela, era terapia psicológica.
Para ser el año 2001, al psicólogo no le había llegado la notica, de que ser homosexual ya no era una enfermedad.
Mi vida, cuando la viví, me parecía tan aburrida. Ahora que la recuerdo, me hace pensar que me la pasé con madre.
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